Copenhage congresos

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La apuesta por el segmento de MICE es una apuesta arriesgada. Aunque es un mercado creciente, los destinos han iniciado una travesía muy competitiva para atraer congresos, seminarios, incentivos y cualquier enlace entre turismo y negocios. La punta de lanza de estas estrategias han sido los auditorios y palacios de congresos. De Valencia a Donosti, de Salamanca a Barcelona, las ciudades han apostado por espacios vanguardistas, arriesgados y sobre todo muy costosos.

Copenhage ha optado por una vía modélica: el servicio y la eficacia. Aunque no posee una gran estructura (no lo es el Tivoli), se halla entre los diez primeros destinos del mundo. De hecho, la web corporativa de la ciudad parece muy Ikea, esto es, no excesivamente vistosa pero muy funcional. El catálogo de propuestas es tan amplio que no se pueden resumir en un post. Pero, si me lo permiten, voy a destacar los elementos más relevantes.

  • Antes que nada, el autobombo. A menudo nos olvidamos de la importancia de explicar las ventajas de un destino o un servicio. Copenhage abre fuego con sus razones para organizar un evento en la ciudad e incluye, por supuesto, los testimonios de clientes agradecidos.

  • Una ciudad que apuesta por las MICE debe tener un catálogo de servicios gratuitos. En el caso de Copenhage, la oferta es simplemente magnífica.

  • La ciudad dispone de un espectacular catálogo de servicios de apoyo a la organización de eventos. Varios, especializados y aparentemente muy preparados.

  • Destaca el servicio on line de reservas, aunque (no se puede ser perfecto) sólo está disponible de momento en danés. Recomiendo también el catálogo de alojamientos, ordenado y accesible.

  • Se debería tomar nota de la facilidad de acceso a la información digital. La web permite acceder a todo tipo de materiales de promoción de la ciudad, de alta calidad.

  • La ciudad ha creado una serie de propuestas de visitas dirigidas a acompañantes, congresistas o viajes de incentivos.

  • No se pierdan tampoco la excelente oferta de información turística y recreativa, que facilita la gestión del evento.

No es una crítica a los equipamientos. Hasta la fecha, los centros de convenciones en general han sido alicientes para el posicionamiento de las ciudades en el mercado de las MICE. Pero un edificio es sólo eso: un edificio. Hay que crear una cultura de gestión del turismo de congresos, que aún peca de amateurismo.

Dos breves finales. Hay que reconocer el esfuerzo de la Federación de Municipios en su apuesta por el Spain Convention Bureau, que por cierto ha innovado su página web. Un buen portal paraguas. Poco a poco, se puede constatar la emergencia de las MICEs rurales. Si la actividad empresarial se mueve en un entorno urbano, los espacios interiores son un contrapunto de una elevada potencialidad. Ya estoy viendo el programa: Discusión del plan estratégico, siesta en el encinar y baño refrescante en la Poza del Tío Miguel. Power Point y chorizo de cantimpalo, un binomio invencible.